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LOS PELIGROS DEL SEXTING

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Enviar mensajes de texto, fotografías y videos por cualquier plataforma digital es hoy tan natural como utilizar estas herramientas para hacer sexting, práctica que consiste en enviar mensajes de texto o imágenes con contenido sexual a en teoría, una persona de confianza: “la pareja”.

Esta actividad mejora la satisfacción sexual, pues libera un cóctel de hormonas que mejoran el estado de ánimo, estimula la imaginación y las fantasías y como se supone que es un secreto de dos, promueve una conexión que va más allá, permitiendo que la relación se afiance.

Sin embargo, si esta práctica se realiza de manera irresponsable, como compartir desnudos con desconocidos o chats por Internet, puede acarrear consecuencias desagradables, entre ellas, acoso (ciberbullying), extorsión y amenazas con compartir el material con personas que no deberían verlas (familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc) y dependiendo del contenido, es posible que sea publicado en páginas web de pornografía.

Algunas recomendaciones a tomar en cuenta para evitar cualquier tipo de inconveniente son, no enviar fotos íntimas a desconocidos, sin importar que insistan y no publicar fotos comprometedoras en las redes sociales, pues siempre habrá alguien que quiera usarlas en contra.
En caso de que fotos íntimas se hayan hecho públicas, es importante entender que no es el fin del mundo y si el hecho causa algún tipo de depresión, es necesario buscar ayuda profesional, pues son muchos los casos que terminan en suicidio.

Es importante no caer en discusiones que empeoren la situación o que despierten comentarios que llamen la atención de más usuarios y viralicen el contenido, de ser posible hacer caso omiso de lo sucedido y si es necesario, contratar un abogado, para asesorarse y tomar acciones legales en contra de los responsables del hecho.

El sexo sin importar cómo se practique es un acto de responsabilidad, en el caso de sexting la clave es prevenir teniendo siempre presente que cuando una imagen sale del teléfono celular, se pierde el control para siempre sobre quién, cuándo o dónde la pueden estar viendo.

Así que antes de darle al botón de enviar cabe la pregunta:

¿Estás dispuesto a asumir las consecuencias?

    Posted in: sexo