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APRENDE A MANEJAR Y FOMENTAR EL TRABAJO EN EQUIPO

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Saber trabajar en equipo, hoy en día es un requisito infaltable en cualquier empresa, pero para un líder saber fomentarlo y manejarlo, lo es más aún; pues debe estar en capacidad de engranar a cada una de las personas que forman parte de su proyecto, para obtener excelentes resultados. De no ser así, se arriesga a tener problemas e insatisfacciones que nada suman a la consolidación de los objetivos.

APRENDE A MANEJAR Y FOMENTAR EL TRABAJO EN EQUIPO

El trabajo en equipo, surge de la necesidad de unir a varias personas con distintas habilidades, que al final se complementan, para formar un grupo cohesionado y lograr objetivos en común. Su principal características es que tienen la capacidad de agilizar cualquier tipo de tarea, aumentando la eficiencia de los resultados.

La figura del líder, tiene la responsabilidad en un equipo de establecer de forma explícita las reglas que van a condicionar el actuar de cada uno de los miembros. Estimula y facilitar la comunicación, pues tiene el poder de crear los canales a ser utilizados y resolver cualquier problema que se presenten en esta área.

Fomentar el compromiso y la confianza, es otra de sus tareas, pues ambos son importantes para que el equipo se mantenga motivado a trabajar y consiente de que cada uno de sus esfuerzos representa un aporte valiosísimo. Además de coordinar, a todos los integrantes para lograr los objetivos según la planificación y en el tiempo estipulado.

A pesar de que el líder tenga la mejor disposición para trabajar, en algunas ocasiones deberá lidiar con personas que funcionan como pieza de tranca en su avance. Su tarea es
identificarlas para saber manejarlas y realizar los correctivos que sean necesarios; estas son:

– El Criticón: Juzga cualquier actividad, detalle o persona. Tienen la habilidad especial de ponerle peros, a cada cosa que se desarrolle dentro del equipo y la mayoría de sus comentarios, están orientados a destruir cualquier iniciativa, sin tener la capacidad de mejorarla.

– El que no sabe escuchar: Se muestra dispuesto al trabajo, pero no tiene la capacidad de escuchar otras ideas, pues tienen la necesidad de hablar y tener siempre la razón. En este caso, el líder tendrá que alzar un poco la voz, para tomar el control de la situación, sin que esto afecte el flujo de trabajo.

– El pasivo: Tiene dificultades para ser proactivo y tomar la iniciativa de tomar decisiones y ejecutar. Para manejarlo, el líder tendrá que asignarle constantemente tareas y estar atento al reporte de sus resultados.

– Los comprometidos: Son aquellos que entienden su responsabilidad y están dispuestos a trabajar hombro a hombro con el líder, sin sentir la necesidad de competir o superarlo.

Generalmente por su actitud y disposición, se convierten en personas de confianza y cuando el líder no está, actúan como tal.

Luego de aprender a tratar con estas personas, al líder lo que le queda es trabajar para que todo funcione a la perfección; para ello se recomienda mantener siempre presente, cuáles son los objetivos y la dirección a seguir, involucrar al equipo en la toma de decisiones o en su defecto consultar su opinión al respecto, brindar las herramientas que sean necesarias para que el trabajo fluya y finalmente, agradecer y celebrar cada éxito que haya ayudado a construir el equipo.

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